La Madruga

Con la ”Madrugá” llegan las horas misteriosas y sublimes de la Pasión que vive Sevilla. Una madrugada profunda, de luto y de silencio, que nos trae toda la crudeza del drama de la Pasión de Cristo. Ruán negro y esparto para ceñir túnicas de nazarenos que nos invitan a compartir su penitencia. Y pasos donde vemos sufrir a Jesús, con la cruz a cuestas, como en El Silencio y El Gran Poder, con su zancada valerosa, o ya muerto en el momento terrible de Cristo en el Calvario.
Tras las horas nocturnas, la madrugada rompe en una mañana luminosa, que nos invita a la Esperanza eterna, con la Macarena y la de Triana, a olvidarnos de todas nuestras Angustias, con la Virgen de los Gitanos. Es el mensaje de la salvación, el final de una Pasión que tuvo sus frutos y a la Virgen en el mejor testimonio que podemos ver. Ella es la luz sublime en la mañana que sigue a la madrugada.
EL SILENCIO. Es lema y ejemplo de la actitud que simpre fue seña de identidad de los nazarenos de Sevilla. Jesús Nazareno, abrazado a su cruz de carey y plata, nos recuerda la dulzura de su infinito amor. La Virgen de la OCncepción, a la que acompaña San Juan, es sin pecado concebida desde la pureza de su dolor, en un esplédido paso de plata.
EL GRAN PODER. El Señor tuvo que ir camino del Calvario como el Gran Poder, con esa decisión, con esa valentía, cone sa generosidad, pese a su sufrimiento, que no dejan dudas: es el Hijo de Dios. Por eso, verlo en la madrugada sacude las conciencias y no puede dejar indiferentes no a las almas más insensibles. La Virgen del Mayor Dolor y traspaso, acompañada de San Juan, recorre las calles en silencio, con su pena clavada en el corazón.
LA MACARENA. En las horas de la madrugada estalla un gozo: ¡La Macarena! ¿Qué tendrá esta Virgen para los sevillanos que transforma los ánimos y hace pensar en un anticipo del cielo en la Tierra? Esperanza. Y con eso le sobra y le basta para ser la efigie de la Madre de Dios en Sevilla. Antecediéndola, en ese compedio de arte que es la cofradía, el Señor de la Sentencia, el de la injusta condena, en su barroco paso de misterio.
EL CALVARIO. Se abre con el luto en la madrugada, con la imagen de Cristo muerto en el Calvario. Se consumó su muerte en la cruz y es presentada con la belleza del arte y el drama del dolor. Se diría que este paso del Calvario cruje de un modo especial, cimbreando el sentir de quienes le contemplan. Le sigue otra Dolorosa callada, la Virgen de la Presentación, en un paso de palio clásico y sobrio que no debe pasar desapercibido.
LA ESPERANZA DE TRIANA. Ella es la Esperanza de Triana, la que alegra los corazones en las orillas del río, la que ayudará siempre a atravesar el puente de la eternidad, porque es la Marinera que capitanea las almas de quienes tienen amor. Por Triana y por Sevilla se paseará en la madrugada la Esperanza. Y Cristo, con sus Tres Caídas, proclamará desde su paso de misterio que su esfuerzo no resultó estéril.
LOS GITANOS. Termina la madrugada y una nueva aurora se abre ante todos. Llegan Los Gitanos, otra cofradía de singular cariño popular y dos pasos de notable valía. En su título nos revela su origen racial para aglutinar a todos en el amor al Señor de la Salud, que sana los cuerpos, pero sobre todo las almas, y la Virgen de las Angustias, la Reina de los gitanos.

mayo 7th, 2010
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